26 marzo 2014

EL CREPÚSCULO DE PROMETEO

En la tertulia de libros de ensayo que empecé a impulsar hace cuatro años y en la que estoy empeñado, ayer comentamos el último libro que habíamos acordado leer: El crepúsculo de Prometeo, de François Flahault, publicado por Galaxia Gutenberg.
El deseo de leer este libro surge de las reflexiones acumuladas en tertulias anteriores sobre las guerras mundiales del siglo XX y sobre la deriva del neoliberalismo sin fronteras ni política que lo controlen. Este horizonte conduce a pensar seriamente el decrecimiento en la sociedad occidental en un momento en que los países emergentes piden un trozo más gran del pastel a repartir.
¿Cómo hemos llegado a la situación actual? Hay algo interno a la condición humana que arrastra a la desmesura. Es el espíritu prometeico que ha alentado siempre en nosotros. Es el momento de reflexionar sobre la desmesura para que la idea de progreso sobre la que se asienta la modernidad no acabe en un gran fiasco o en conflictos desmedidos que nos arrastren. El libro de Flahault promete reconstruir la historia de la desmesura humana. Aunque no responde del todo a lo que promete, es una buena referencia para discutir este tema que tanto nos atañe y cuya salida no se acaba de ver.
Incluso para escribir libros para niños es bueno tener una visión amplia de la condición humana. Los ensayos son focos que iluminan aspectos que de otra forma permanecerían en penumbra. Por eso me gusta implicarme en este empeño que va más allá de la rabiosa actualidad que refleja la prensa.

12 febrero 2014

´LA GRÚA QUE ME FASCINÓ

Hace un tiempo la admirada Care Santos me invitó a que escribiera un breve texto sobre una novela que me hubiera interesado especialmente para colgarlo en la sección literaria de Culturamas. Ésta es la novela que me hubiera gustado firmar si no la hubiera construido antes Zimnik y no hubiera subido a ella a un entrañable personaje. 
LA NOVELA DE MI VIDA: LA GRÚA, de Reiner Zimnik
Tiendo a la racionalidad y la mesura. ¿O a la mediocridad? Tal vez una y otra apreciación no estén tan alejadas. Sin embargo, durante un tiempo tuve la tramposa ensoñación de atribuirme la autoría de La grúa, este maravilloso texto de Reiner Zimnik. Pero ya era imposible borrar su nombre impreso en sus ediciones en varias lenguas.
Supongo que debí leer este libro en 1981. Acababa de publicarse en español en la colección Austral Juvenil que dirigía Felicidad Orquín a cuyo buen criterio tanto debemos los que por entonces empezamos a escribir literatura infantil.  
La llegada de textos de grandes autores alemanes, nórdicos y sajones nos estaban haciendo ver entonces que las referencias que teníamos, tan ñoñas, nos bloqueaban.
Con este relato Zimnik dio en algún oscuro rincón de mi entretela. Aún me conmueve cada vez que lo releo. ¿De dónde nacía mi fascinación por esta fábula cuando mi atención se centraba en textos realistas donde más claramente se rompían los corsés que nos oprimían?
La grúa es un inquietante relato simbólico. Cuenta la historia de un hombre que se encaramó en lo alto de una grúa, que él mismo había ayudado a construir, para no bajar de ella. Se trataba de una grúa instalada en un punto de confluencia de comunicaciones fluviales, de carretera y ferrocarril para intercambiar mercancías de un medio de transporte a otro.
El hombre consigue ese puesto de conductor de la grúa desplazando a dos enchufados que lo pretendían. Desde ese día cumple escrupulosamente su cometido. Por otra parte, mira el mundo desde las alturas no de la soberbia sino de la honradez. Ve pasar la guerra y la paz, y contempla los intereses que se mueven a sus pies. Nunca se deja presionar ni con amenazas ni con sobornos. Desbarata las pretensiones de temibles ladrones fluviales y es testigo de los problemas que causan a un circo los días de canícula. Llevando hasta el límite su humor, Zimnik describe a su discreto héroe atrapando con su pala a un elefante enloquecido por la fiebre al que sumerge en el rio hasta que se le va la calentura, o llevando cada domingo a los doce concejales y su alcalde al otro lado del río.
Lo que mantiene a este solitario es una doble amistad; la de Lectro, al que no le importa prestarle unos kilovatios si su carretilla eléctrica con doce remolques se queda sin energía, y la del águila que le ayudará a detectar las manadas de tiburones que pretenden derribar la grúa y que le acompañará hasta el final.   
El conductor desciende de la grúa cuando ya es muy viejo y está cansado. Le acompaña el águila. Un niño cree ver también junto a él otra maravilla, «un león plateado». Sencillamente ha cumplido fielmente su misión de ser humano. El alcalde demuestra entenderlo muy bien al hacer este comentario: «Es un hombre sabio.»

La grúa tiene todos los ingredientes de una bonita fábula. Me veo en ella. También estoy a punto de tomar la decisión de bajar de la grúa. Y francamente tengo envidia de quien la escribió... y la dibujó, ya que los dibujos a plumilla también son obra de mi admirado Zimnik.

08 enero 2014

ELVIOLÍN DE MEDIANOCHE

Me acaba de llegar esta misma mañana la tercera edición de El violín de medianoche, libro que salió en la editorial Anaya en 2011. Esta narración ya me dio la alegría de ser traducida al coreano. No hay mayor ambición en quien escribe que continuar manteniendo el interés de los lectores.
Andrei, el protagonista de esta historia, tiene una aspiración humilde y desmedida al mismo tiempo: ser violinista. No pretende poseer nada. Su más firme agarradera a la vida para seguir creciendo son las melodías que es capaz de sacarle a su violín. Todo lo demás juega en su contra; está solo y es inmigrante. Pero persigue un sueño. Es mi propuesta a mis jóvenes lectores. Los regalos mejores que a mí me han hecho han sido éstos: propuestas de perseguir sueños. Son los regalos que todavía admito, los demás me van sobrando.  

25 septiembre 2013

CREAR LECTORES

   A mediados de octubre se celebra en Francia, en Port-Leucate un encuentro de animadores de la lectura. Cuando se habla de ella uno sospecha que es porque se ha convertido en un problema. Tal vez siempre lo fue pero hoy somos conscientes de lo que supondría una sociedad sin lectores críticos. El remedio es sencillo pero lento: el contagio entusiasta de los que leemos. 
« Il y a sans doute autant d'itinéraires de lecteurs qu'il y a d'histoires individuelles, mais quelques constances traversent cette diversité. (...) Quand un lecteur bénévole ouvre un livre devant des enfants, il participe à tout un théâtre de gestes, d'habitudes, de façons de dire ou de faire qui renouvellent la croyance dans la lecture et contribuent à la formation sociale et culturelle du lecteur. De ces communautés proches où on se conseille des livres, on s'en prête, on en parle... les participants ne ressortent pas indemnes, touchés par la diversité culturelle », Yvanne Chenouf. 

03 septiembre 2013

VISIÓN BIBLIOTECONÓMICA DEL MUNDO

En un curioso libro de Carlo Fabretti, El libro infierno, he encontrado unos párrafos que tengo ganas de compartir. A menudo un lector encuentra un texto con el que se identifica y que él no hubiera sabido expresar tan bien. Este es una de las ocasiones en que a mí me ha ocurrido.

  "Hay diversas maneras de ver el mundo y de contar su historia (...). Una de ellas la podemos llamar visión biblioteconómica del mundo según la cual el libro es la culminación de un proceso evolutivo que comienza con la materia inanimada, se inflama con la vida y se ilumina con la conciencia. Y la luz de la conciencia se condensa en la palabra (la carne se hace verbo), que a su vez cristaliza en la escritura.
   El libro es, por tanto, epítome y emblema de la definición y la continuidad de la conciencia. Poco importa, a efectos teóricos (aunque mucho a efectos prácticos) que el soporte de la escritura sea la piedra, el papel o el silicio (otra vez la piedra): un conjunto de palabras salvadas de su aérea volatilidad es, por ahora, el máximo logro de la conciencia, o sea, del universo."

07 agosto 2013

UNA CASA EN EL LAGO, en ebook

La editorial de libros digitales Leer-e (Pamplona) acaba de lanzar en forma de ebook mi libro Una casa en el lago dentro de la colección Akobloom . Esta obra tuvo muchos años de vida en papel con varias ediciones en la veterana editorial La Galera de Barcelona. Allí se publicó con el título Una casa a la deriva. La coincidencia con el título en lengua catalana, también publicado, nos ha aconsejado introducir este cambio. Celebro esta nueva vida de libros como este a los que les tengo cariño por dos razones fundamentalmente: porque forman parte de mi biografía y porque críticos diversos vieron méritos en ellos. Si lectores ajenos han señalado su vigencia no seré yo quien los mate. ¡Larga vida a Una casa en el lago! ¡Ojalá!
   Otros siete libros han tenido la misma fortuna, trasmigrar a la forma digital como el lama de la leyenda se perpetuó trasmigrando al gato birmano. Él está dispuesto a hacerlo hasta alcanzar la perfección. Es un lama.
   El libro se puede encontrar en diversas plataformas. La dirección:
   http://www.leer-e.es/ebooks/una-casa-en-el-lago

31 julio 2013

AKOBLOOM. Literatura infantil y juvenil recuperada en formato digital

En el número 273 de la REVISTA DE LITERATURA que publica Centro de Comunicación y Pegagogía acabo de publicar el siguiente artículo. Los números de esta revista se pueden conseguir en papel o en digital en www.comunicacionypedagogia.com.

La oportunidad digital
La literatura, además de creación, es un producto con el que, debidamente empaquetado, se comercia. Nadie duda, por tanto, que esté sometida a las leyes cambiantes del mercado. La práctica comercial que hoy se aplica es que, si un texto publicado en papel no tiene una rotación suficiente, la empresa que lo ha lanzado lo retira del mercado porque, de lo contrario, le cuesta dinero. Como es fácil de comprender, esta práctica responde a unas expectativas de retorno de la inversión muy altas y a cortísimo plazo.
Esto hace que los libros tengan una duración cada vez más corta. Por este motivo muchos de ellos, incluidos textos notables, no están disponibles para los lectores. Es evidente que, de esta manera, ni se atiende a la preservación de la calidad ni a la conservación del patrimonio cultural. Pero ¿cómo recuperar esos textos?
La tecnología digital ha venido en ayuda de las necesidades culturales. Un notable ejemplo es la iniciativa de la editorial digital Leer-e al lanzar la colección Akobloom.  Este extraño nombre cobija una excelente colección de literatura infantil y juvenil en formato ebook. Por su planteamiento, por su ambición, es una nueva oportunidad para la literatura. Así empezamos a entenderlo todos, autores y lectores.
El debate digital vs. papel sigue vivo, pero cada vez está más amortiguado. Ha perdido gran parte de su virulencia porque los hechos cantan. Y las razones sentimentales que a veces se aducen sirven para los que nos educamos sólo con libros impresos en papel pero no para los jóvenes, que son nativos del mundo digital.  Ofelia Grande de Andrés, directora de Editorial Siruela confesaba hace poco: “La diferencia entre lo digital y el papel está en los procesos técnicos, nada más. No es que estén condenados a entenderse; deben complementarse, pues hay que ofrecer a los lectores el mismo contenido en libro digital y de papel para que él pueda escoger.”
Aunque lentamente, el mercado digital avanza. Lo más previsible es que en muy pocos años coexistan casi los libros en los dos soportes, en papel y en formato digital.
Como es fácil suponer, la punta de lanza de este proceso está en Estados Unidos donde ya se están llevando a cabo potentes iniciativas para la preparación masiva de libros en formato digital a la espera de que esta forma de edición sea un negocio aún boyante. Para saber hacia dónde irán las cosas aquí hay que ver lo que está pasando allí donde esta forma alternativa de edición ya es rentable.
Si las cosas no avanzan más deprisa, no es porque no haya posibilidades tecnológicas para ello sino porque no se han tomado medidas para que haya textos de calidad a un precio asequible que desincentiven la descarga ilegal.  

Iniciativa pionera. Leer-e
Alineándose muy pronto en esta estela que apunta al futuro, en 2009, un joven emprendedor navarro, Ignacio Latasa, logra que Carmen Balcells, la célebre agente que controla los derechos de importantísimos autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Eduardo Mendoza y otros muchos, le ceda los derechos para lanzar en digital obras de todos ellos.  
Estas van saliendo en la colección “Palabras Mayores”, título realmente acertado si consideramos las obras que contiene. La colección se ha hecho notar y ya se ha ganado un merecido reconocimiento. The Global eBook Market 2011 se hacía  eco de la iniciativa de Leer-e, saludaba el esfuerzo de digitalizar grandes obras de autores españoles y latinoamericanos actuales como algo muy significativo y afirmaba a renglón seguido que la excelente selección de “Palabras Mayores” en formato digital no sólo era comercialmente posible sino ya exitosa.
Mientras Leer-e iba asentándose en el mercado literario de adultos, el más importante sin duda, pensaba en su expansión a otros ámbitos sectoriales considerados también de gran potencial.

Un nuevo frente: la literatura infantil y juvenil
La iniciativa de entrar en el campo de la literatura infantil y juvenil comienza a fraguarse en otoño de 2010. Nace del interés de Leer-e por expandirse y de la iniciativa de Luis Arizaleta, tenaz impulsor de iniciativas culturales. Él fue uno de los creadores  ya en 1994 de Fira, importante iniciativa de fomento de la literatura infantil y juvenil en Navarra, y autor de libros como La lectura, ¿afición o hábito? (Anaya) y Circunvalació. Una mirada a la educación literaria (Octaedro).
Durante la primavera de 2011 el mismo Ignacio Latasa, director de Leer-e, y Arizaleta, presentan a 25 autores en Barcelona, Madrid y Pamplona su idea de crear una colección de literatura juvenil en forma digital. Yo mismo estuve presente en la reunión convocada en Barcelona.
Los dos nos expusieron su idea durante una larga sesión y explicaron con claridad las condiciones en que nos invitaban a los autores a tomar parte en ese iniciativa.
Algunos vimos enseguida una excelente oportunidad para nuestros libros descatalogados. La iniciativa propiciaba la pervivencia en el mercado de muchos títulos ya desaparecidos del mismo. Naturalmente sólo podíamos ofrecer a Leer-e para su publicación digital aquellos títulos libres de compromisos contractuales con quienes habían sido sus editores en papel. Muchos de esos libros habían tenido un amplio recorrido mereciendo durante años la atención de los lectores y las bendiciones de la crítica.
Del trabajo de selección de los títulos se hizo cargo Luis Arizaleta, actualmente director literario de la colección Akobloom bajo cuyo nombre salen al mercado. En primavera de 2013 se han lanzado los primeros títulos que ya están presentes en múltiples plataformas a disposición de personas de todo el mundo. Entre ellos están:  
A la sombra del maestro, de Juan Farias
El amigo oculto y los espíritus de la tarde, de Concha López Narváez
El collar del lobo, de Jesús Ballaz
El ángel caído, de Fernando Lalana
La gripe de Búffalo Bill, de Paco Climent
La isla de la enanita barbuda, de Juan Kruz Igerabide
Juego de piratas, de Seve Calleja
No todos los amantes se llaman Romeo, de Josep Albanell
Molinete, de Pilar Mateos
Tulinet, las siete vidas del gato, de Ricardo Alcántara
El mapa de los sueños, de José A. Ramírez Lozano
Yo puedo decir que he recibido esta iniciativa como una excelente oportunidad para algunos textos míos como El barquero, Turno de noche, El hombre que se perdió a trozos, La cueva del extranjero, Tendido sobre la nieve, Un pacto de silencio…  El mundo digital abre una nueva ventana para la difusión de mi obra y para mantener el vínculo con los lectores. Es una ventana atractiva porque los niños y jóvenes se sienten especialmente atraídos  ella por la novedad de la tecnología. Ellos no son emigrantes sino auténticos nativos de ese mundo. Han crecido con él. Y su vínculo emocional con el papel, mucho menor que el de los mayores, no les crea reticencia alguna.

Recuperación necesaria y mercado global
La oferta digital hace que los lectores jóvenes de todos los países latinoamericanos, de Estados Unidos y niños de otros lugares que están estudiando español tengan acceso directo a nuestros textos. Nunca hubiera pensado que en Argentina, Chile, Colombia, México pudieran acceder a mis libros con tanta facilidad. Es un lujo, una estupenda oportunidad.  
A menudo, gestores culturales y, en concreto, animadores a la lectura lamentan la desaparición del mercado de libros notables que tuvieron una notable presencia en un determinado momento. Ninguna cultura se puede permitir que sólo por criterios comerciales se rompa la cadena de trasmisión literaria.  
Esta iniciativa lo va a evitar con muchos textos porque responde a las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología y porque los niños están ávidos de llegar a todas partes por ese medio que les fascina.  
Akobloom, tecnológicamente contemporánea, facilita el acceso del lector a ciertas obras de literatura infantil y juvenil española de calidad a un precio asequible. A través de esta excelente colección nuevos lectores tendrán acceso a muchas obras. Habrá que ver cómo se realiza la orientación, recomendación y acompañamiento de estos lectores que van creciendo en la aventura de leer en soporte digital.  
 Los acuerdos de cesión de derechos para la edición digital son ventajosos para los autores.  La editorial, que aporta la inversión y el trabajo para preparar la edición y para poner estos libros en el mercado en la mayor parte posible de plataformas, está realmente dispuesta a compartir el éxito. Esta forma de edición tiene la ventaja de que los costes de digitalización y de distribución son notablemente menores que los de los libros impresos en papel y la logística de los mismos.
El acceso del consumidor a estos libros digitales aún se ha normalizado masivamente porque todavía no se ha creado el hábito de acceder a ellos. Pero todo se andará. De momento ya es mucho disponer de una buena colección, Akobloom, con libros de calidad, al alcance de la curiosidad de los lectores. De su futuro el tiempo dirá. Pero hay motivos para la esperanza. Desde luego, el viento sopla en esta dirección.